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Las Crónicas de los Doce Yōkai (妖怪十二記, Yōkai Jūniki) no son solo cuentos susurrados por viejos junto al fuego o leyendas grabadas en el alma del Imperio de Kirishima. Son relatos de presencias que desafían el velo de lo real, ecos de sombras que han dejado tras de sí misterio y temor. Aunque muchos los consideran meras fábulas para asustar a los niños y advertir a los viajeros, hay quienes han sentido sus miradas en la noche, han oído susurros en la brisa y han visto huellas que ninguna bestia debería haber dejado. ¿Son solo mitos nacidos del miedo o vestigios de un poder que jamás fue olvidado?

Gashadokuro

Descripción

Un colosal esqueleto que se alza hasta los 20 metros de altura, con huesos amarillentos y desiguales que entrechocan en un siniestro y constante crujir. Su mandíbula, siempre desencajada, parece a punto de deshacerse en un grito mudo, mientras que sus cuencas vacías arden con un fuego espectral repleto de desesperación. 

A cada paso que da, la tierra tiembla y las casas se estremecen como si fueran de papel. Fragmentos de enseres y herramientas de campesinos todavía cuelgan de sus huesos, recordando las vidas agotadoras de aquellos que fueron reducidos a polvo y escombros, condenados ahora a formar parte de este horror masivo.

Gashadokuro
Gashadokuro

Orígenes

Un gashadokuro es una aberración nacida de la miseria, la hambruna y el odio que brotan como una herida abierta en tiempos de guerra. Cuando los campos de batalla se cubren de cadáveres olvidados y los pueblos son arrasados sin piedad, los huesos de los muertos deshonrados, de campesinos y plebeyos que murieron de hambre y desolación, se aglutinan en un acto de odio colectivo. 

Este rencor se une en un macabro pacto con la magia corrupta de una tierra empapada de sangre, dando vida a esta monstruosidad. Los gashadokuro vagan sin rumbo, buscando venganza contra la humanidad que les negó la paz en la muerte. Los pocos supervivientes que han presenciado su llegada hablan del sonido escalofriante de huesos que se entrechocan, seguido por el retumbar de la tierra misma.

Una de las apariciones grabada en la memoria colectiva es el gashadokuro que surgió tras la Masacre del Valle de Aermont. Se contaba que el patíbulo de madera que el monarca Kultstein usó para ahorcar a los plebeyos que se enfrentaron a él cobró vida a partir de los cientos de cuerpos acumulados a sus pies, dando lugar a una aberración nigromántica de madera, hueso y rencor.

Estadísticas

  • Muerto viviente de Nivel 20, Salud 116
  • Ataques: aplastamiento (20 o especial) y mordisco destructor (40)
  • Aura de terror: cualquier criatura que lo vea debe superar una Tirada de Presencia o sufrir Miedo durante 1d4 Turnos, incapaz de acercarse.
  • Aplastamiento: una vez por Combate, puede pisotear el suelo con tal fuerza que causa un terremoto en un radio de 15 metros. Todas las estructuras y criaturas en el área deben realizar una Tirada de Fuerza; los edificios mal construidos o debilitados se derrumban, y las criaturas que fallen la tirada caen Derribadas y sufren 50 puntos de daño por aplastamiento.
  • Inmune a las armas comunes: sólo recibe daño completo de armas mágicas o bendecidas; las armas normales sólo le causan la mitad del daño.
  • Muerto viviente: es inmune a las condiciones de Sueño, Dominación, Fascinación, succión y cualquier arte de control mental.

El gashadokuro es un esqueleto gigante formado por los huesos de personas que murieron de hambre o en la miseria. Supera los 20 metros de altura y es capaz de aplastar casas y edificios con un solo movimiento de su descomunal cuerpo. Este monstruo vaga por las tierras buscando nuevas víctimas, anunciando su presencia con el crujido de sus huesos y el retumbar de sus pisadas, dejando a su paso un rastro de ruinas y miedo.


Imagen: Dibujo por Maurick Starkvind; banner de artículo reinterpretado por IA.

Por Maurick Starkvind

Aprendiz de escritor desde siempre, rolero empedernido desde los trece y nintendero desde los cinco. Empecé en esto de la creatividad porque no había dinero para los salones recreativos.

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