Vrymmir Borgenstâg

Vrymmir Borgernstâg

Orígenes

Las tribus enanas de la Cordillera de la Ventisca adoraban a los Espíritus deíficos más severos y antiguos, como Bazjurm o Mulinith. A pesar de su escasa conexión con la Urdimbre, cada siglo nacía un individuo bendecido con el poder de la tormenta, un talentoso tejedor de la magia con la capacidad de manipular el rayo y la luz.

Cuando este impresionante ser aparecía en una tribu, los jefes le nombraban Portador de la Tormenta y se le asignaba la tarea de liderar en combate a los arcanistas, formando una tropa de élite conocida como los Caminatruenos. Pero Vrymmir fue la excepción; desde su accidentado nacimiento, que acabó con los cadáveres abrasados de su madre y la matrona, hasta la aniquilación de su aldea, la enloquecida mente de Vrymmir sólo le conducía por un único camino: el asesinato.

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Vicente Rata

Vicente Rata

Desde que Aproventel decidiese dar carpetazo a su proyecto, el humano artificial conocido como Vicente Curbelo había permanecido en una cápsula de criogenización, esperando a ser destruído para siempre. Pero su perseverancia fue recompensada cuando una corriente eléctrica inundó el tanque hermético donde se encontraba. Una chispa de energía que le devolvió a este mundo, aunque lo que encontró cuando emergió de su prisión fue poco más que desolador.

La compañía que le había creado se había ido a la ruina por los actos de unos adolescentes miserables. A él ya no le importaba Aproventel, sólo quería venganza por la muerte de su padre. Ahí comenzaron las dudas y las alucinaciones: si bien recordaba a un padre cariñoso, que quería enseñarle el oficio de la panadería y dejarle en herencia el negocio… ¿Cómo es que ese sentimiento existía?

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Éxodo de la esperanza

Éxodo de la esperanza

Lydia se quedó mirando fijamente su rostro en el reflejo de la bañera. Las pequeñas cicatrices de sus escamas aún se notaban bajo la piel, pero pasaban desapercibidas a ojos humanos. Sumergió la cabeza dentro del agua helada, dejando que su melena morena ondulase como los tentáculos de una medusa; los recuerdos de las últimas horas chocaban en su mente, como piedras afiladas rebotando contra el cerebro. Sus orígenes agarraron su cabeza y la mantenían sumergida bajo el agua, haciendo que su forma Hidrix se apoderase de su cuerpo. Ella apretó con fuerza el borde de la bañera, sus agallas habían surgido para permitirle respirar.

De la camada corrupta emergieron ella y sus dos hermanos, venciendo el mal que cabalgaba sobre su sangre: el tósigo del Wyrm. Sin más ayuda que su fuerza de voluntad, lograron demostrar al Peñasco Blanco que habían superado la corrupción y que estaban preparados para servir a Gaia. Pero la desconfianza y el resentimiento de los Garou echaban para atrás los intentos de alianza, truncando las negociaciones con los hombres lobo. Su hermano Micael, de aspecto monstruoso pero sabio y afable, pidió a Lydia que tuviese paciencia, pues sus antepasados corruptos habían sido causantes de muchas muertes entre el clan cántabro. Nemo, por otra parte, quería tener independencia de otros cambiantes y formar su colonia bajo ningún mandato. La joven Lydia, única en su especie porque podía reproducirse y traer al mundo a más de su raza, dejó de lado sus aspiraciones por un Garou.

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Gérmenes infectos

Gérmenes infectos

El siguiente documental fue publicado por la cadena de televisión Sierra 41 tras el arresto de las hermanas criminales conocidas como las Ladronas del Asco. Tras la reciente huída de la cárcel de máxima seguridad para Aumentados, El Bastión, la televisión pública ha comenzado a emitir de nuevo la historia de las hermanas Pérez-Guzmán, un macabro relato lleno de engaños, muertes y envenenamientos. Pasen y vean los gérmenes infectos de la civilización, unos seres tan increíbles como sorprendentes y malignos.

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La reina pelirroja

La reina pelirroja

Una historia que acaba bien

Todo apuntaba a que iba a ser un día normal para Catherine Moineau. Apartó las sábanas y el frío invernal de la mañana acarició sus cabellos carmesíes, motivando a su cerebro a esconderse bajo el manto protector y cálido que yacía cerca. Refunfuñando algo incomprensible, comenzó a realizar sus tareas cotidianas. Después de desayunar deprisa y corriendo, pues el reloj había comenzado a ir más rápido de lo normal, abandonó su piso en Brooklyn para dirigirse a su nuevo empleo, preparada para impresionar.

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