Se acaba el año y, como manda la tradición —y el sentido común—, toca mirar atrás, hacer balance y comprobar si seguimos a flote.
Spoiler: sí, y con bastante más rumbo del que parece.
Este año El Naufragio ha consolidado una idea que llevaba tiempo pidiendo paso: Naufragio d20 se ha convertido en la temática central de la bitácora. Y no por capricho, sino porque ahí es donde el rol late con más fuerza. Aventuras —nuestras gestas— pensadas para jugarse, para mancharse de dados y decisiones incómodas, y criaturas con personalidad, mala intención y trasfondo. Los Doce Yôkai han sido la prueba de que un monstruo bien escrito vale más que cien estadísticas vacías.
Turbotónico, por su parte, ha estado presente… pero de refilón. No ha sido su año protagonista, pero tampoco ha desaparecido del radar. Digamos que ha estado calentando su ojete, temblando para tirarse un cuesco maloliente y putrefacto cuando llegue el momento adecuado, con la finura que esperamos del mejor y peor juego de rol español del mundo.
Y EGO… ay, EGO. Aunque no hayamos publicado nuevo material, este año se han redactado ya dos casos completos, que descansan pacientemente en el limbo creativo hasta que Maurick deje de vaguear y se decida a maquetar de una vez Las Otras Caras de Valerie, Hopehill: Recuerdos en Decadencia y empiece, como merece, con una adaptación tan interesante como retorcida de Rossum Universal Robots. El material está ahí. La intención, también. Falta lo de siempre: tener el tiempo y las ganas (al mismo tiempo, irónicamente) y rematarlo.
Pero no todo ha sido rol.
Poco a poco, casi sin hacer ruido, la bitácora ha empezado a volver a sus raíces. Han aparecido relatos que se desprenden del sistema, de las hojas de personaje y del reglamento, para sumergirse en una narrativa más libre: surrealista, oscura, incómoda, a veces directamente terrorífica. Textos que no buscan ser jugados, sino leídos con la luz apagada y cierta desconfianza. Ese pulso literario sigue ahí, y este año ha vuelto a asomar los dientecillos.
Eso sí, hemos notado una bajada de interacción importante, probablemente por nuestra salida de la red social Twitter / X, y porque en BlueSky y otras redes sólo publicamos nuestros artículos. Probablemente nuestra postura con la IA generativa haya causado alguna que otra baja, tal y como desarrollamos en nuestro artículo sobre el uso de esta tecnología. Es algo esperable, la verdad.
Y, sin sorpresa alguna, es el primer año en el que nos bajamos del Día del Rol Gratis desde 2018. Lo explicamos en este hilo de BlueSky. Pero nos hemos mantenido constantes, todos los viernes del año, para proporcionar a quienes nos siguen un buen material de lectura y disfrute.
¡Este año ha sido nuestro décimo aniversario! Pero no hemos celebrado nada, ya que sigamos en activo desde aquella tímida primera entrada de 2015 ya es un triunfo para nosotros.
¿Y el año que viene?
Si todo va como debe —y si no, improvisaremos—, habrá más relatos, más Turbotónico y una buena cantidad de material para Naufragio d20. Más gestas, más reglas, más ideas raras que no siempre encajan en ninguna categoría… y precisamente por eso existen.
Gracias por seguir con nosotros un año más. Gracias por leer, comentar, compartir y acompañarnos en este océano de creatividad, a veces calmado, a veces embravecido, pero siempre honesto.
Que terminéis el año con calma, calor y buenas historias.
Nos vemos al otro lado del calendario.
Imagen: elaborada con IA.