Las Crónicas de los Doce Yōkai (妖怪十二記, Yōkai Jūniki) no son solo cuentos susurrados por viejos junto al fuego o leyendas grabadas en el alma del Imperio de Kirishima. Son relatos de presencias que desafían el velo de lo real, ecos de sombras que han dejado tras de sí misterio y temor. Aunque muchos los consideran meras fábulas para asustar a los niños y advertir a los viajeros, hay quienes han sentido sus miradas en la noche, han oído susurros en la brisa y han visto huellas que ninguna bestia debería haber dejado. ¿Son solo mitos nacidos del miedo o vestigios de un poder que jamás fue olvidado?

Honekozo

Descripción

Los honekozo son figuras diminutas y esqueléticas, formado por lo que parecen ser huesos descoloridos y frágiles. Sus cuencas oculares vacías brillan con una luz tenue azulada, fantasmal, como las brasas a punto de apagarse que luchan por encontrar algo más de calor. Sus costillas, pequeñas y delicadas, crujen con cada movimiento, y sus dedos huesudos se mueven con curiosidad. A pesar de su apariencia endeble, estos pequeños esqueletos son rápidos e inquietantes.

Honekozo

Orígenes

Las tragedias impactan por igual al pueblo llano, y los honekozo son la representación más pura y lamentable. Estos seres son creados por el olvido y el pesar, siendo espíritus de niños que perecieron durante guerras o grandes hambrunas, siendo víctimas inocentes que fueron abandonadas sin una sepultura adecuada.

Sin la paz de la otra vida, sus huesos se alzan en busca de justicia, aunque no queda en ellos más que una confusión llena de amargura. Se dice que son atraídos por lugares donde la risa y la felicidad de los vivos resuenan con fuerza, quizás buscando un eco de la alegría que les fue negada. Pero, cuando su pena se convierte en ira, se vuelven criaturas vengativas, capaces de desmoronarse y crear trampas de púas con sus propios huesos, como si intentaran compartir el sufrimiento que los condenó a su existencia espectral. 

Los más sabios viajeros cuentan que un gesto de compasión, como un juguete dejado en silencio sobre una tumba abandonada, o un juego sencillo como el «cu, cu, tras», pueden calmar la furia de estos pequeños espectros, al menos por un tiempo.

Estadísticas

  • Muerto viviente de Nivel 5, Salud 28
  • Ataques: puñetazo (8) y cabezazo (8)
  • Huesudo: recibe la mitad de daño de ataques cortantes y perforantes, pero el doble de ataques contundentes.
  • Desmoronamiento óseo: cuando es reducido a 7 Puntos de Salud o menos, su cuerpo se desmorona en un montón de huesos que forman una trampa de púas; cualquier criatura que entre en un radio de 3 metros deben superar una Tirada de Agilidad o sufrir 12 puntos de daño por perforación y quedar Inmovilizadas por 1 Turno.
  • Muerto viviente: es inmune a las condiciones de Sueño, Dominación, Fascinación, succión y cualquier arte de control mental.

Pequeño esqueleto animado, formado por los huesos de niños olvidados en tumbas antiguas. Aunque a primera vista parece inofensivo, su naturaleza vengativa y su habilidad para crear trampas mortales lo convierten en un enemigo inesperadamente peligroso.


Imagen: Dibujo por Maurick Starkvind; banner de artículo reinterpretado por IA.

Por Maurick Starkvind

Aprendiz de escritor desde siempre, rolero empedernido desde los trece y nintendero desde los cinco. Empecé en esto de la creatividad porque no había dinero para los salones recreativos.

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