Pascal PorachPascal Porach

Orígenes

Pasó su infancia como un pequeño delincuente que no podía mantenerse en un pueblo más de un cuarto de temporada sin que lo quisiesen linchar. A la edad de diez años, fue acogido por los miembros de la Abadía Porach, una humilde organización religiosa que operaba en el Bosque de Xalanth, al norte del Reino de Malasthar. Gracias a las duras reprimendas del abad, Pascal experimentó un cambio a lo largo de su adolescencia que le llevó a seguir las enseñanzas de Xelastris, el Rey de las Nubes y del Sol, y a dejar atrás su pasado como criminal infantil. El día de su decimoséptimo cumpleaños emprendió un viaje hacia la capital de Malasthar, armado con una modesta espada ancha que le habían regalado los sacerdotes de la Abadía y las enseñanzas de su deidad escritas en un viejo y polvoriento tomo. Pascal quería unirse a la Orden Bendita de Xelastris, un movimiento religioso que había viajado desde las tierras del sur de Esseria y que trabajaba con la corona de Malasthar para defender el dominio malasthino, expandir la palabra de su dios y luchar contra la expansión del Imperio de Artrexa.

Un huérfano como Pascal no tuvo problemas en ser admitido por la Orden en cuanto pisó el claustro; los conocimientos que exhibía sobre la fe de Xelastris y su buena forma física le abrieron las puertas a los Hermanos Campeones. Con el paso del tiempo, Pascal se volvió miembro de pleno derecho en la Orden. Durante su adoctrinamiento aprendió a manejar los dones divinos de su dios para encantar el filo de su espada con los elementos. Pero, al contrario que el resto de sus hermanos, severos y taciturnos, mostraba una actitud jocosa y divertida; no se cohibía a la hora de gastar bromas o a perseguir faldas durante su tiempo libre. La idea de tener a un campeón que se comportaba como un bufón y que sólo respetaba los votos cuando le convenía no era del agrado de sus superiores. No obstante, los méritos de Pascal eran suficientes como para mantener su posición a pesar de los rumores y las habladurías.

Objetivos

Tras haber estado varios años al servicio de la Orden Bendita, Pascal recibió una petición especial de parte del Arzobispo. El hombre del clero, reacio a hacer apariciones públicas y a relacionarse con los soldados de la Orden, sorprendió al campeón al visitarle en sus aposentos privados. Iba acompañado de una mujer anciana, ataviada con ropajes nobles, que pronunciaba las palabras casi en silencio. Para Pascal, ella era una figura importante en la Orden. La petición de la Orden era sencilla: viajaría de incógnito, acompañado de un pequeño grupo, hacia el interior de Artrexa, con el objetivo de averiguar el secreto mejor guardado del Imperio. Cuando el Arzobispo acabó de explicarle su misión, Pascal temió por la integridad de su Orden y del Reino. Su cometido, en caso de fracasar, no sólo pondría fin a su vida y a la de sus hermanos de Orden, sino que podría involucrar a Malasthar en un conflicto bélico con Artrexa del cual no iba a poder salir sin perder gran parte de sus territorios, sus ciudadanos y sus soldados.

No obstante, Pascal decidió llevar a cabo la petición de sus superiores y preparar su viaje hacia las tierras de Artrexa. Dos habilidosas adeptas de la Orden quedaron bajo su mando: una clériga de familia noble que respondía al nombre de Lorain Verris y una geomántica exiliada de la República de Benarja llamada Stala Saymang. Estas dos aliadas fueron elegidas por sus habilidades y sus méritos, y junto a Pascal formaron la Compañía Sagrada de Xelastris. El campeón no era consciente de lo que le iba a esperar tras la tenebrosa cordillera que separaba su Malasthar natal del temible Imperio de Artrexa.

Creencias

Pascal era un hombre íntegro que detestaba la maldad y la crueldad. Para él, su religión era una parte importante de su integridad, pues le recordaba quién había sido y hasta dónde había llegado, pero no seguía ciegamente los preceptos del clero. La Abadía Porach y Xelastris le habían dado una oportunidad que nadie antes le había dado y se esforzaba en devolver esa amabilidad hacia las gentes con las que trataba. No era especialmente inteligente, pero era, en cierto modo, capaz de discernir cualidades negativas. En pocas palabras, Pascal era una buena persona que deseaba lo mejor para su reino.

Aspecto

De altura normal, que no superaba el metro setenta y cinco centímetros. Constitución cincelada gracias a una vida de trabajo físico y pesado; acostumbrado a portar una pesada armadura allá donde fuese. Cara cansada, vello facial escaso y cabellos oscuros, de color negro sucio. Siempre portaba una sonrisa, que dejaba ver sus dientes casi perfectos.


Atributos

  • Físico 3 de 5
  • Social 4 de 5
  • Mental 2 de 5

Rasgos

  • Un montón de labia; suele gustar a todo el mundo.
  • A pesar de aparentar lo contrario, sabe lo que hacer en todo momento.
  • El conocimiento justo de las doctrinas de Xelastris.
  • Capacidad sortílega para encantar el filo de su arma con energía elemental (fuego, frío o rayo).
  • Mediocre magia divina. Con suerte puede sanar un rasguño o dos.

Equipamiento

  • Espada ancha santificada por la Orden Bendita.
  • Dos dagas de buena calidad.
  • Tomo viejo y gastado sobre la fe de Xelastris.
  • Armadura de placas lustrosas.
  • Capa de viaje. También sirve de manta.

Imagen: Hawk armor – Artista desconocido.

Por Maurick Starkvind

Aprendiz de escritor desde siempre, rolero empedernido desde los trece y nintendero desde los cinco. Empecé en esto de la creatividad porque no había dinero para los salones recreativos.

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