Al otro lado de la puerta

Al principio solo se trataban de pequeños ruidos y la curiosidad de mi gata, que se plantaba ante la puerta horas y horas, como si estuviese observando algo que moraba en el marco o bajo las baldosas de la otra habitación.

Cuando comenzaron los siseos y los sonidos de arrastre, empecé a preocuparme y a apartarla de ahí; «quizá son las tuberías, que son algo viejas», me dijo el vecino de arriba. Sin embargo, no podía conciliar el sueño. No se apartaba de la puerta del pasillo ni para comer ni beber, y la debilidad empezaba a ser evidente en ella. La última noche que recuerdo haber caminado por aquella casa estaba armado con el trasportín de mimbre que un amigo me había regalado cuando llevé a mi gata a mi casa la primera vez. Estaba allí, sentada sobre sus patas traseras, la espalda recta y la cola recogida alrededor de su cuerpo. Cuando me vio acercarme se giró para mirarme con sus brillantes y redondos ojos amarillos, y emitió un maullido que más bien parecía un quejido. Me agaché para recogerla y llevarla al veterinario, pero solo pude posar la jaula en el suelo.

Con el paso de los días, o de los meses, o de los años, he visto que ha recuperado su salud. Continúa mirándome desde el otro lado de la puerta, pero me temo que los nuevos habitantes de la casa no se han percatado de nuestro pequeño secreto. No creo que importe, ni siquiera estoy seguro de que haya vivido alguna vez aquí. O de que ella hubiese sido mi mascota.

Pero debería comer algo de vez en cuando, está empezando a perder peso. Ahí viene la dueña de la casa con un trasportín. Esta vez es de plástico; a ella el mimbre no le gustaba. Comienzo a sentirme algo solo, no estará mal algo de compañía. No es que ella me dé mucha conversación, pero sabe que estoy aquí. Ahora, es cuando llega el silencio.


Imagen: Fantasy Castle’s – Alone in the Dark.

Maurick Starkvind

Aprendiz de escritor desde siempre, rolero empedernido desde los trece y nintendero desde los cinco. Empecé en esto de la creatividad porque no había dinero para los salones recreativos.

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