Espíritus deíficos de Ylat

Pulkros

Leyenda

Es tradición contar a los niños que se comportan de mala manera y hacen travesuras sin pensar en las consecuencias la historia del Infante, la personificación de las pesadillas y un monstruo sin igual en la tierra, con el objetivo de intentar corregir su actitud e infundirles un poco de miedo. No suele surgir efecto, pero el simple hecho de nombrar a este ser incrementa su poder y su influencia.

Se cuenta que, cuando la Niebla de las Sombras asoló las tierras mortales, se ocultó durante días en las cavernas más profundas y siniestras para yacer con un ser abominable e ignoto, y de esa repugnante unión surgió una entidad formada y rebosante de pura maldad que en los primeros momentos de vida intentó arrancar la piel deífica de sus progenitores.

Enfurecido por la actitud rebelde de su vástago, el corrupto patriarca del submundo exilió a su retoño al retorcido Reino onírico, donde fue alejado del Mundo de la carne y olvidado durante incontables eras. Sin embargo, la influencia maligna de esta criatura sombría se extendió más allá de su prisión entrópica, y comenzó a manifestarse en los sueños de los infantes mortales. Esta siniestra presencia adquirió enseguida el sobrenombre de “El Infante”, un monstruoso ser encerrado en las tierras de los sueños y que consumía el cuerpo de los pecadores para cobrar consciencia en el mundo real.

Estas historias dieron forma a los diferentes cultos de Pulkros, el vástago bastardo entre el Espíritu del Submundo y la Quimera del Crepúsculo, que aprovecharon la influencia onírica de este ser para darle más poder. En cualquier momento, se liberará de sus cadenas vestigiales y se materializará en el Mundo de la carne para devorar todo aquello de lo que sus progenitores le privaron.

El Infante, la Rabia tras la Pared, el Vástago del Mal

  • Ideograma: Dos triángulos rojos sobre fondo oscuro
  • Religión: Sectas ocultas y enloquecidas
  • Devotos: Desquiciados, soñadores y hombres que han perdido la humanidad.
  • Moralidad: Maligna. Destrucción de la realidad a través de sueños proféticos.

Adoración

El adoctrinamiento de Pulkros comienza muy temprano en aquellos individuos de mente débil que son particularmente influenciables por las invasiones oníricas de este Espíritu deífico. Son pocos los cultos que llegan a durar más de unos años, puesto que terminan siendo aniquilados por la guardia de la ciudad o por aventureros inspirados por el bien, pero aquellos que llegan a acumular cierto poder se convierten en un problema para la civilización.

Las sectas del Vástago del Mal son jerarquizadas, basadas en un líder que “está en contacto” en todo momento con su patrón y un grupo de hierofantes que se encargan de dirigir las ceremonias y reclutar nuevos esbirros. Pulkros exige a sus fieles que mantengan sus creencias ocultas a los ojos del resto de mortales, y sólo hagan pública su fe en el momento en que llegue su victoria.

A pesar de todo, la existencia del Infante se trata como una suerte de hombre del saco para los niños civilizados, dándole un papel de monstruo castigador para los que no cumplen las normas. Sin embargo, estas historias no hacen más que reforzar la influencia onírica que ejerce la Rabia tras la Pared en sus futuros secuaces.

Avatar

El Infante fue desterrado al Reino onírico desde el momento de su concepción, pero eso no ha evitado que se manifieste ante infinidad de soñadores con su “forma ideal”: la de un gigantesco feto malformado, de piel más negra que el abismo y ojos rebosantes de sangre, odio y desprecio. Se arrastra por las tierras del sueño como un bebé hambriento e insano, arrollando con cualquier obstáculo que se encuentre. Cuando llora, el volumen de su llanto es tan desagradable que eriza la piel y destroza los oídos del miserable que lo escuche.

Ciertos sectarios han tenido la sangre fría de tallar representaciones de Pulkros en madera o en mármol tras sufrir desagradables pesadillas con su patrón. Aquellos que han puesto la vista en tales abominables creaciones afirman que, durante unos instantes y por el rabillo de sus ojos, estos muñecos asquerosos se mueven y parpadean.


Imagen: Creature 01 por Jerad S. Marantz

Maurick Starkvind

Aprendiz de escritor desde siempre, rolero empedernido desde los trece y nintendero desde los cinco. Empecé en esto de la creatividad porque no había dinero para los salones recreativos.

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