Z'Thur

Z’Thur

Espíritus deíficos de Ylat

Leyenda

Los murmullos claman que la esencia de los seres vivos se consumía cuando un sortilegio era tejido en la realidad, pero tras un misterioso cataclismo que partió la realidad en varios pedazos, uno de ellos quedó impregnado de la cinérea presencia de la muerte. Desde entonces, cada vez que una vida llega a su fin, su ánima, su esencia espiritual, es atraída por dicho fragmento oscuro hasta que atraviesa la frontera metafísica que separa el Erial del reino de la piel y queda bajo el dominio del Gerifalte de la Ceniza.

Muchas corrientes de pensamiento religioso idealizan que, tras la muerte, uno se ha de enfrentar a distintas tribulaciones espirituales en las que se hace escrutinio de los actos cometidos en vida, y según el juicio de entidades superiores, el ánima cae en desgracia en un tormento eterno o se le es concedido el acceso a una tierra de paraíso, que se mantendrá radiante y bella hasta el fin de los tiempos. Otros teorizan que lo que hay al otro lado del velo es una oscuridad inagotable, adornada con recuerdos dolorosos y agonías indescriptibles, que consume incansablemente el ego hasta transformarlo en energía material que, una vez procesada, regresa de vuelta al Mundo de la carne para dar lugar a otra vida. El origen de la entidad conocida como Z’Thur data de los primeros rituales para burlar la muerte, cuando poderosos hechiceros primitivos arrebataban la energía vital de seres inferiores para alimentar sus conjuros e irrumpían en realidades al otro lado con el único fin de devolver de vuelta los espíritus de los fallecidos. Dichas prácticas enfurecieron a las fuerzas primordiales, y con los remanentes grises de tales visitas prohibidas, la consciencia de Z’Thur tomó forma; con ello, el dominio que tenían los mortales sobre la vida y la muerte palideció, tornándose ciertas situaciones, heridas y desgracias más complicadas.

Sin embargo, la actuación de la Bruma Perpetua no finalizó en la definición –y protección– del linde entre la vida y la muerte, su manipulación mediante rasgaduras en la Urdimbre y la vigilancia de aquellos que arribaban al Erial. Como entidad poderosa producto de las acciones mortales, sus actos empezaron a acumular seguidores y en unas décadas fue considerado el Sanador Sombrío, una figura metafórica que representaba el equilibrio entre el bienestar de la salud y la enfermedad, convirtiéndose en una suerte de ejecutor y protector por igual. Las cualidades divinas de las que hacía gala Z’Thur le dieron un papel importante en todas las culturas mortales, adoptando diversos nombres o representaciones según las vivencias de sus adoradores.

El Gerifalte de la Ceniza, la Bruma Perpetua, el Sanador Sombrío

  • Ideograma: Mota de ceniza gris sobre campo negro y blanco.
  • Religión: Dispersa y/o sectaria.
  • Devotos: Individuos siniestros y obsesionados con el concepto de equilibrio.
  • Moralidad: Neutral; el equilibrio ha de prevalecer por encima de conceptos pueriles como el bien o el mal.

Adoración

El Gerifalte de la Ceniza permanece ignorante de los cultos que se forman alrededor de su propia existencia, pues fue creado para poner un orden sobre actos caóticos y descontrolados, y desde su concepción se ha mantenido aislado en sus tierras sombrías sin prestar más atención de la debida a los asuntos de los mortales.

Por otra parte, aquellos que idolatran la existencia de Z’Thur y su tarea para con la realidad intentan llamar la atención de dicho espíritu ideando ritos, celebraciones y sacrificios, sin ningún éxito palpable. Aún así, tales fanáticos llevan su adoración al extremo, escribiendo tomos con conjuras impronunciables y esparciendo leyendas siniestras sobre los deseos y planes de la Bruma Perpetua.

Avatar

Su forma jamás ha podido ser recordada por los mortales que la han presenciado, pues se cree que va más allá de la propia percepción humana rememorar una figura tan aberrante y espeluznante. Pero como ocurre con los preceptos y adoraciones, Z’Thur ha acumulado una ingente cantidad de representaciones paganas en forma de estatuillas o dibujos, dándole la forma de un humanoide encapuchado, oculto tras una capa gris que oscurece sus facciones. Otros artistas dejaron volar su imaginación, otorgándole un cuerpo serpentino, más semejante a un gusano enorme y pálido, que repta hambriento por campos cinéreos en busca de almas corruptas.


Imagen: Binah por Peter Mohrbacher

Maurick Starkvind

Aprendiz de escritor desde siempre, rolero empedernido desde los trece y nintendero desde los cinco. Empecé en esto de la creatividad porque no había dinero para los salones recreativos.

TwitterFacebookPinterestGoogle PlusReddit

Deja un comentario

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.