Apae

Apae

Espíritus deíficos de Ylat

Leyenda

La mayoría de los Espíritus deíficos nombrados en el folclore y en las leyendas son originarios, de una forma u otra, del mundo de Ylat. Sin embargo, el funesto relato que describe la aparición de la delirante entidad conocida como Apae se pierde en la transición entre dos eras de la antigüedad. Expulsado de los cielos astrales por sus congéneres, el Manto de la Eternidad llegó atravesando el cosmos, propulsado por los zarcillos etéreos de su ego. Lo que se trajo consigo fue ignoto e insólito, pero abandonó el amparo del viajero en cuanto tuvo la oportunidad de arrastrarse por los suelos libres y fértiles.

El cráter provocado por el aterrizaje de Apae fue consumido por el paso del tiempo y la naturaleza foránea que llevaba impresa en sus tejidos, transformándose en una prisión de vegetación azulada para su abyecto morador. Los motivos del Ímpetu Mistral permanecen inefables, pero su presencia se nota en las regiones aledañas al lugar del impacto.

Muchos creen que Apae es el comienzo y será el final, el catalizador que alumbró la vida tras la Era de las Llamas y la devorará cuando llegue el Día Definitivo. Esta criatura alienígena tiene el dudoso honor de ser considerada el caldo de cultivo que dio lugar a los demás Espíritus deíficos. Sus apariciones, limitadas a espectros de plasma corpóreo, están desperdigadas a lo largo de la historia y han sido escasas y destructivas, consumiendo naciones y aniquilando especies enteras solo para postergar su existencia, absorbiendo la esencia primordial de los seres vivos.

El Ímpetu Mistral, el Manto de la Eternidad, el Extranjero

  • Ideograma: Gema azul turquesa rodeada por zarcillos obsidiana.
  • Religión: Minoritaria, piramidal y alienígena.
  • Devotos: Caelesti y fanáticos del Día Definitivo.
  • Moralidad: Perseverancia de la vida hasta el fin de su ciclo. Existencia condenada a la consunción deífica.

Adoración

Dada la apocalíptica naturaleza de Apae, resulta sorprendente que la existencia de una entidad preternatural que exige a sus seguidores sus vidas a cambio de nada haya logrado amasar una considerable cantidad de fieles. La criatura es capaz de comunicarse mediante poderosas ondas psíquicas, que dejan una impronta nemónica en la mente mortal. De esta forma, Apae es capaz de transmitir sus pensamientos y deseos a aquellos osados que se acercan al núcleo del cráter.

Las distintas iglesias y congregaciones que se han formado alrededor del lugar del impacto del Extranjero viven con la idea de que, si se entregan como sacrificio, lograrán ascender al reino celestial del que proviene el Espíritu deífico, convirtiéndose así en seres divinos de luz.

Otras creencias más pragmáticas asumen que la figura de Apae es una alegoría al nacimiento de la vida civilizada en el mundo, y que mediante sus rezos y plegarias retrasan la llegada del nefasto apocalipsis, predestinado a reiniciar el ciclo vital del planeta. De un modo u otro, y a pesar de las consecuencias que provoca una forma de vida alienígena parasitaria en un ambiente fértil, el sino del Manto de la Eternidad es tratado como un destino necesario para mantener el equilibrio de la realidad.

Avatar

Los restos luminiscentes de Apae quedaron enterrados bajo kilómetros de roca fundida, tierra ardiente y magma en ebullición, pero su esencia vital permanece con vida cerca de la corteza terrestre.

La creencia popular asume que este ser extraño y no euclidiano era tan grande como una nación, y que estaba recubierto de una película grasienta y húmeda que protegía su correosa piel azulada. Varios forúnculos acabados en ojos surgían de un sobredimensionado cráneo, dándole el aspecto de una ballena deforme. Finalmente una miríada de aletas de distintos tamaños brotaba a lo largo de sus costados, que empleaba para moverse a través del espacio profundo.

Las representaciones artísticas del Ímpetu Mistral son más ceremoniosas, otorgándole rasgos angélicos si el autor cae en fanatismo o un aspecto más monstruoso y ajeno, respetando su naturaleza alienígena.


Imagen: Subnautica: Reefback por Pat Presley

Maurick Starkvind

Aprendiz de escritor desde siempre, rolero empedernido desde los trece y nintendero desde los cinco. Empecé en esto de la creatividad porque no había dinero para los salones recreativos.

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