Diario de Kael

Pakko

Cuando nos vimos rodeados por los pieles verdes, me quedó claro que no actuaban por cuenta propia. Les dirigía uno de los nuestros, un joven enjuto y de puro nervio con ojos tan azules como el cielo. Esos asquerosos seres le llamaban Pakko, y bajo sus órdenes nos habían capturado a nosotros, los príncipes de la aldea gatónida. Su nombre sonaba simple y seco, como una piedra que choca contra tu frente.

Mi hermana y yo habíamos caído en una trampa tan tonta y burda como los fosos de pinchos que usamos para cazar ardillas. Pakko nos miró triunfante cuando entró en la cueva en la que nos retienen sus secuaces. Me ha permitido conservar mi diario, quería que su historia fuese conocida por otros gatónidos y otros mortales en el valle. No sabe que le he engañado y que esto que estoy escribiendo es una advertencia para Padre y los demás: aunque Talim, Sheol y yo hayamos sido capturados, albergo la esperanza de que una buena partida de caza, liderada por Selina o por Cocky, acabe con los siniestros planes de este traidor.

(Una mancha de tinta y sangre cubre el resto de la página…)

Es consciente de que mi hermana es la pieza más valiosa, pero he logrado convencerle de que tanto Sheol como yo le somos útiles. Pakko es un gatónido muy delgado y esbelto, de piel canela que se oscurece a lo largo de sus extremidades. Se mueve de forma viperina y calculada, como Selina, pero no parece haber sufrido ningún ultraje por parte de nadie. Él sólo quiere gobernar al resto de las especies del Valle de los maullidos, simplemente porque se cree progenie de Mushuki, la acechadora de las llanuras. ¿En qué estaría pensando cuando se alió con estas traicioneras criaturas? Ahora voy a charlar de nuevo con él, estoy seguro de que podamos llegar a un acuerdo sin dañar a nadie.

(El siguiente texto está escrito con otra letra, ocupando dos páginas.)

Kael es tonto y muy gordo. Talim es la mejor y la más guapa.

Sabía que no era buena idea dejar que mi hermana enredase más allá del pasaje, que Sheol la hiciese caso y convencer a Pakko de que estaría mejor entre gatónidos. Él fue criado entre humanos, como uno de ellos, pero nunca se vio envuelto en conflictos ni en problemas. Cuando sus humanos lo abandonaron en la linde del bosque, vagabundeó hasta encontrarse con los pieles verdes, que lo utilizaron como chivo expiatorio para dirigir su invasión. Ahora Pakko es otra víctima más de los tejemanejes de esta maligna tribu.

Uno de los rasgos que destacan de los pieles verdes es que no conocen el significado de la paciencia. Nuestro Cocky puede pasarse de sol a sol aguardando que un suculento pescado salte por encima del curso del río, pero estos mendrugos se enervan en seguida. Tras haberse dado cuenta de la verdad, Pakko ha decidido liberarnos y presentarse ante Padre en busca de refugio, como hizo Sheol hace varias lunas. No sé qué nos podrá pasar, porque los pieles verdes cada vez están más violentos y ahora tienen a cuatro gatónidos en su territorio…


Imagen: el gato Paco por Maurick Starkvind.

Maurick Starkvind

Aprendiz de escritor desde siempre, rolero empedernido desde los trece y nintendero desde los cinco. Empecé en esto de la creatividad porque no había dinero para los salones recreativos.

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