Estigmas IEstigmas I

Biografías

A continuación se describe personalmente cada una de las Estigmas que existen en el mundo. Todas ellas recibieron sus nombres a partir de los Siete Pecados Capitales, simbolizando una parte de la humanidad  muerta del Creador.

Acedia

Envuelta en algas, coral y diversos atavíos marinos, es una misteriosa mujer de altura inhumana y rasgos físicos imposibles. Tiene el cabello de color cyan y su piel emite un aura azulada que amodorra con sólo fijarse en ella. Sus ojos de color gris están adornados por unas gafas coralinas de color naranja pálido.

Debido a su personalidad distraída, Acedia nunca mostró interés por los motivos de su creación o sus responsabilidades; prefería estar flotando entre nieblas oníricas. Molesta por la pasividad de su hermana, Superbia obligó a Acedia a unirse espiritualmente a la enorme sierpe marina, Leviatán, para que se ocupase de controlar los devastadores ataques de ira de la criatura.

Tras esa pequeña confrontación, Acedia no ha tenido más trato con sus hermanas salvo el necesario. Dedica su existencia a surcar las corrientes marinas atada a su responsabilidad, el Leviatán.

Gula

Es considerada la más débil entre sus semejantes. Postrada sobre su lecho, voluminosa y rechoncha, Gula disfruta con cada nuevo manjar que descubre, cata y devora. Posee el aspecto de una mujer cuarentona, con pelo castaño rizado y pequeños ojos marrones. Ataviada con ropas de estilo victoriano, se preocupa muy poco por su imagen física, lo que provoca muecas de asco por parte de sus hermanas Superbia, Avaritia y Luxuria.

Eligió como criatura al mítico Sasquatch, para utilizarlo como guardaespaldas y camarero. Por su absoluta despreocupación y obsesión por los sabores, sus hermanas la han considerado un caso perdido y ni siquiera se preocupan por ella.

Su reciente traslado a una pequeña aldea nevada en Canadá, repleta de habitantes supersticiosos y su nulo respeto por ocultar su naturaleza, es motivo más que evidente para que sus hermanas crean que su desaparición está más que cerca.

Invitia

En el momento de su creación se abalanzó sobre Superbia, la primera Estigma, para aniquilarla y quedarse con la potestad del dragón Tiamat. La pelea se torció a favor de Superbia, que destrozó el cuerpo de su hermana.

El Creador decidió en un principio dejar que el alma de Invitia se desvaneciese siguiendo el curso natural, pero tras el incidente con la Estigma Ira, ofreció a Invitia la posibilidad de apoderarse de cualquier cuerpo humano a voluntad propia.

En un principio, Invitia lo consideraba una ventaja frente a sus hermanas, pero con el paso del tiempo empezó a odiar su capacidad y a ansiar una personalidad propia. Producto de este deseo, se confeccionó un cuerpo a partir de partes de otros, creando una apariencia espeluznante.

La rivalidad entre Superbia e Invitia ha llegado a niveles enfermizos, al punto de que las otras Estigmas intentan no involucrarse en sus disputas. El odio de Invitia era tan intenso que dio vida a una criatura mezquina, el Ouroboros.

Hecho de tejido onírico, la monstruosidad espejaba al dragón Tiamat, tomando la forma de una serpiente deforme de ébano, vomitando llamas púrpuras de crueldad. Invitia era incapaz de controlar aquella amalgama de sentimientos negativos, así que por decisión propia lo destruyó y consumió su esencia. A pesar de todo, sabía que en algún momento Ouroboros volvería.

Tras enterarse del nacimiento anormal de Ouroboros, Superbia pidió explicaciones a su Creador, insistiendo en que sin un cuerpo de Estigma, Invitia sería incapaz de enlazarse a una criatura y mucho menos crear una de la nada. Él la contestó despóticamente, pues Invitia había sido complementada con una bestia mágica, como todas sus hermanas; en su caso, poseía un espíritu Doppelganger, capaz de tomar cualquier forma que desease, personificando la envidia. Había adoptado la apariencia de un dragón por el deseo de Invitia de poseer a Tiamat, pero estaba descontrolado porque ella sería incapaz de gobernar su bestia hasta que no se gobernase a sí misma.

Ira

Considerada por su Creador el mayor éxito y el mayor fracaso que cometió, esta mujer de ardiente pelo rojo, mirada esmeralda inyectada en sangre y cuerpo de espanto, siembra destrucción con cada paso que da. Tras unirse a su montura de guerra, el Behemoth, cargó hacia el pueblo humano y casi lo arrastra a su extinción. Inmediatamente, sus hermanas la neutralizaron y el Creador decidió sellarla utilizando un método similar al que utilizaron para encerrarle. No se volvió a mencionar la existencia de Ira, se quiso dejar en el olvido.

Invitia escucha a veces los susurros de su hermana encerrada, recordándole que han sido apartadas del grupo y que son iguales. Quizás algún día Ira consiga regresar de su cautiverio y cobrar venganza.


Esta serie de relatos forman parte de una misma historia: Las Heridas del Planeta.

Imagen: Stable Diffusion

Por Maurick Starkvind

Aprendiz de escritor desde siempre, rolero empedernido desde los trece y nintendero desde los cinco. Empecé en esto de la creatividad porque no había dinero para los salones recreativos.

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