Magos, hechiceros y brujos

Magos, hechiceros y brujos

Cuando abrí este blog, lo hice con la intención de escribir unos artículos relacionados con una de mis aficiones, los juegos de rol. Sin embargo, mi capacidad ilimitada de procastinación ha relegado a El Naufragio a albergar una colección, en aumento, de relatos inspirados en Ylat o en algún otro mal sueño fugaz; cosa que no es mala si tengo en cuenta que Amy añade escritos de cosecha propia.

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Lenseng

Lenseng

Leyenda

En el albor de los tiempos, mientras el cielo ardía en llamas púrpuras y los mares bullían con la rabia de los orígenes, una estela de luz cristalina atravesó las nubes y recorrió el firmamento de Ylat. A lo largo de su viaje se deshizo en centenares de escamas plateadas que adornaron las aguas del mundo recién nacido y aquellos que caminaban ya sobre dos patas susurraron las primeras sílabas de su proclama. Ciegos de gozo por la buenaventura que quemó los cielos para que los mares, ríos y lagos se volviesen fuentes de vida, sus seguidores decidieron gritar repletos de júbilo y esperanza en nombre de aquel que les brindó esperanza más allá de las estrellas. Con el paso de las eras, las escamas de aquella estela se fueron reformando y dieron lugar a la forma física del Monarca de las Mareas. Aquellas partes que no se unieron al cuerpo original tomaron forma propia y se dieron a conocer como las Hijas de la Galerna o Retoños de Lenseng, bellas doncellas de las aguas que albergan parte del poder de su progenitor.

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De pie y en silencio

De pie y en silencio

Me resultaba harto complicado concentrarme lo suficiente como para ser capaz de sumergirme en las tierras oníricas, pero cuando lo hacía, la experiencia era tan impresionante que el mero hecho de pensar en conseguirlo me excitaba y me activaba. En mis primeras visitas experimenté hechos distorsionados de mi pasado y reflejos de anteriores decisiones, pero esta vez había sido diferente.

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Último aliento

Brillante como el sol

Meltem permaneció en los aposentos de Leylak, como ella le había pedido, hasta al menos pasadas dos horas tras su partida. Procuró memorizar las palabras de la princesa semiorca y hacer tiempo para que pudiesen volver a la Montaña Roja. Nunca había estado tanto tiempo separada del grupo desde que se unió a él. Ellos se habían convertido en su nueva familia desde entonces y no podía evitar preocuparse por ellos.

Cuando se reunió con Hessa le dio las directrices para que ella también las leyera.

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