Éxodo de la esperanza

Éxodo de la esperanza

Lydia se quedó mirando fijamente su rostro en el reflejo de la bañera. Las pequeñas cicatrices de sus escamas aún se notaban bajo la piel, pero pasaban desapercibidas a ojos humanos. Sumergió la cabeza dentro del agua helada, dejando que su melena morena ondulase como los tentáculos de una medusa; los recuerdos de las últimas horas chocaban en su mente, como piedras afiladas rebotando contra el cerebro. Sus orígenes agarraron su cabeza y la mantenían sumergida bajo el agua, haciendo que su forma Hidrix se apoderase de su cuerpo. Ella apretó con fuerza el borde de la bañera, sus agallas habían surgido para permitirle respirar.

De la camada corrupta emergieron ella y sus dos hermanos, venciendo el mal que cabalgaba sobre su sangre: el tósigo del Wyrm. Sin más ayuda que su fuerza de voluntad, lograron demostrar al Peñasco Blanco que habían superado la corrupción y que estaban preparados para servir a Gaia. Pero la desconfianza y el resentimiento de los Garou echaban para atrás los intentos de alianza, truncando las negociaciones con los hombres lobo. Su hermano Micael, de aspecto monstruoso pero sabio y afable, pidió a Lydia que tuviese paciencia, pues sus antepasados corruptos habían sido causantes de muchas muertes entre el clan cántabro. Nemo, por otra parte, quería tener independencia de otros cambiantes y formar su colonia bajo ningún mandato. La joven Lydia, única en su especie porque podía reproducirse y traer al mundo a más de su raza, dejó de lado sus aspiraciones por un Garou.

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Lobo en supermercado

Lobo en supermercado

Los raros signos humanos eran tan incomprensibles y absurdos como caminar a dos patas. Mike Harris el Apestoso había enseñado a Donna que un círculo rojo y con una línea por el medio significaba “prohibido”, como la parte de la Letanía donde se hababa de no aparearse con Garous. Entonces, ese círculo sobre una figura canina significaba que los perros no estaban permitidos; pero ella era un lobo al fin y al cabo. Los humanos no sabían distinguir una cosa de la otra porque eran idiotas. Donna se sentó sobre sus cuartos traseros mientras observaba a los monos tras la pared transparente. Quizás se esforzaba mucho en mirar, porque parte de su hocico estaba pegado al “cristal”, como lo llamaba Sinnerfield, dejando un reguero de babas y vaho de respiración; pero eso a Donna no le importaba lo más mínimo.

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Gérmenes infectos

Gérmenes infectos

El siguiente documental fue publicado por la cadena de televisión Sierra 41 tras el arresto de las hermanas criminales conocidas como las Ladronas del Asco. Tras la reciente huída de la cárcel de máxima seguridad para Aumentados, El Bastión, la televisión pública ha comenzado a emitir de nuevo la historia de las hermanas Pérez-Guzmán, un macabro relato lleno de engaños, muertes y envenenamientos. Pasen y vean los gérmenes infectos de la civilización, unos seres tan increíbles como sorprendentes y malignos.

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Gremios espaciales

Gremios espaciales

El siguiente reglamento intenta proporcionar nuevas herramientas tanto a los Guardianes Estelares como a los jugadores de este juego de rol de exploración espacial. Como es obvio, añade una capa de complejidad adicional al sistema de juego, por lo que si ves algo que no coincide con tu estilo de partida, ignóralo por completo.

¿Qué es un Gremio espacial?

Puedes llamarlo escuadrón, brigada, banda, o lo que se te ocurra. Un Gremio espacial es un colectivo de personajes que trabajan por un bien común: un grupo de mercenarios viajará de planeta en planta ofreciendo sus servicios al mejor postor; unos activistas en contra del imperio lucharán para abolir las leyes opresivas del emperador, causando daños en infraestructuras o saboteando los valores de mercado. En definitiva, el grupo pasa a ser un ente más de la trama, y para ello le proporcionamos ciertas estadísticas.

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El lloro de Barbarella

El lloro de Barbarella

9 de junio de 2118

Desde la mierda que pasé en el Parque de Atracciones con los zumbados de Amstrad Red, he intentado volver a las calles a ser el viejo Byron de siempre. Sin embargo, Ciudad Capital huele a rancio, hiede a problemas que no son de los existenciales, pero cuando uno curra de lo que curro yo, transmitir calma enfría y mantiene amistades.

La información es una pieza jugosa, un zumo que ha de probarse poco a poco sin atragantarse; los suburbios están bullentes de miedo, y nadie se atreve a pronunciar una palabra. La caída de la Troupé de los Payasos ha agitado demasiados avisperos, resintiendo el negocio; menos mal que conozco un par de comunas dónde una buena lata de Smash es recibida con miradas perdidas y bocas babeantes.

Siento algo en mi interior, y no es un buen rabo erecto, que no me deja dormir. Por la mañana vomito nada más que baba y gargajos blanquecinos: duermo solo. Quizás demasiado.

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